Autoridad Espiritual P-1, Autoridad y Sumisión, Cap. 4: DAVID Y SU CONOCIMIENTO DE LA AUTORIDAD, Wacthman Nee

 









DESCRIPCIÓN:

DAVID Y SU CONOCIMIENTO DE LA AUTORIDAD No fue al precio de la rebelión que David procuró el trono La obediencia es superior a la obra David mantuvo la autoridad de Dios Próximo vídeo de la serie: Capítulo 5: LA OBEDIENCIA DEL HIJO SIGNIFICADO DE CORTAR EL BORDE DEL MANTO, según el Dr. Stephen Jones: En el análisis tipológico y profético del Dr. Stephen E. Jones sobre los libros de Samuel y la vida de David (expuesto detalladamente en su serie de libros The Kingdom Series, particularmente en The Wars of David y en sus enseñanzas sobre la transmisión del reino), el episodio en la cueva de En-gadi (1 Samuel 24) tiene un profundo significado teológico y de transición de autoridad. Jones interpreta este acto bajo varias claves espirituales y proféticas: 1. La transferencia del manto y la autoridad del Reino En el pensamiento de Jones, el manto (m'il en hebreo) representa la autoridad, la vestidura de rey o profeta y la cobertura espiritual. La pérdida del reino por Saúl: Jones conecta este pasaje con el episodio anterior en 1 Samuel 15:27, donde Samuel se da la vuelta para irse y Saúl le agarra el borde del manto, rasgándolo. Samuel le dijo entonces: «El Señor ha rasgado hoy de ti el reino de Israel y se lo ha dado a un prójimo tuyo que es mejor que tú». El cumplimiento por David: Cuando David corta el borde (kanaf, que también se traduce como "ala" o "esquina") del manto de Saúl, Stephen Jones señala que David está realizando de forma profética e inadvertida el acto que consuma la profecía de Samuel: la remoción formal e irreversible de la autoridad de Saúl para gobernar. 2. El valor del Tzitzit y la violación del mandamiento El "borde" o la esquina del manto no era una simple orla de tela. Según la Ley de Moisés (Números 15:37-41 y Deuteronomio 22:12), los israelitas debían poner flecos (tzitzit) en las cuatro esquinas de sus vestidos con un cordón azul para recordar los mandamientos y la santidad de Dios. Stephen Jones explica que el borde con sus flecos representaba la santidad, el pacto con Dios y el derecho legal. Cortar el borde significaba cortar el testimonio público de que la persona estaba bajo el pacto y gobernaba bajo los mandamientos de Dios. Al cortar esa esquina, David simbólicamente despojó a Saúl de su cobertura legal como el "ungido del Señor". 3. La convicción de David ("Se le turbó el corazón") Un punto central en la interpretación de Jones es por qué a David le dolía tanto el corazón después de haber hecho esto (1 Samuel 24:5): David se dio cuenta de que había actuado en la carne (impulsado por las sugerencias de sus hombres de tomar el reino por su propia mano) y que al cortar el manto de Saúl había realizado una acción de usurpación o deshonra activa hacia la autoridad nombrada por Dios, aunque estuviera caída. Para Jones, la prueba de David no era solo sobrevivir a Saúl, sino aprender a no tomar el reino por la fuerza de sus propias manos. David entendió que si deshonraba el principio del "ungido de Dios" para derrocar a Saúl, sentaría el precedente para que otros hicieran lo mismo contra él en el futuro. Por ello, David renuncia a matar a Saúl, se arrepiente de haber cortado el vestido y decide esperar a que sea Dios mismo quien le quite la vida o el trono a Saúl en Su tiempo perfecto. 4. La postura de "cubrir sus pies" Jones menciona que la expresión bíblica "cubrir sus pies" es un eufemismo hebreo para hacer sus necesidades fisiológicas (o descansar/dormir). Representa un estado de absoluta vulnerabilidad, debilidad e incapacidad de la carne de Saúl. A nivel espiritual, Jones lo contrasta con la actitud de David: mientras la carne de Saúl estaba expuesta en su debilidad, David tuvo que aprender el dominio propio y el temor de Dios para no abusar de la vulnerabilidad de su enemigo. En resumen (según Stephen E. Jones): Cortar el borde del manto fue un acto profético implícito de despojo de la autoridad del Reino de Saúl, pero a la vez representó una tentación de impaciencia para David, quien comprendió que debía reinar en el espíritu de amor y misericordia, dejando el juicio de Saúl completamente en manos de Dios en lugar de forzar la transferencia del trono.

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